azúcar en 1520. En siglos sucesivos, la economía de la isla se centró en el cultivo de otras materias tales como la vid y la cochinilla para hacer los tintes, así como el plátano.
Tenerife fue atacada, como las otras islas, por corsarios de varias nacionalidades (ingleses, franceses, holandeses y berberiscos) varias veces a lo largo de su historia, según el devenir de las alianzas y guerras de España. De entre estos ataques destaca por su lugar en la Historia el ataque de los británicos de 1797. El 25 de julio, el Almirante Horacio Nelson atacó Santa Cruz de Tenerife, capital de la isla y Jefatura de la Capitanía General. Tras un feroz ataque, la defensa organizada por el General Gutiérrez repelió a los británicos. Nelson perdió su brazo derecho por una bala de cañón (dice la leyenda que del cañón "Tigre") mientras intentaba desembarcar en la orilla de la costa de la zona de "Paso Alto".
El 5 de septiembre, otro intento de desembarco en la región de Puerto Santiago fue repelido por los habitantes del Valle de Santiago del Teide, que lanzaron piedras a los británicos desde lo alto de los Acantilados de Los Gigantes.
Otros visitantes menos hostiles llegarían a la isla en siglos sucesivos. El naturalista Alexander von Humboldt ascendió el pico del Teide y comentó la belleza de la isla. Numerosos turistas comenzaron a visitar Tenerife a partir de la década de 1890, especialmente las ciudades norteñas de Puerto de la Cruz |