Conocida por los romanos como Nivaria (del latín nix, nivis, "nieve"), en clara referencia a las nieves posadas sobre el volcán conocido como el Teide. El nombre de la isla también guarda relación con el volcán, ya que fue puesto por los benehaoritas (aborígenes de La Palma): "Tene-" (montaña) "-ife" (blanca), la castellanización del nombre provocó que se añadiera una -r para unir ambas palabras quedando Tenerife. Para los nativos de Tenerife, la isla era conocida como Chenech, Chinech o Achinech.
Tenerife a la hora de su conquista se componía de nueve menceyatos, nombre por el que se conocía a los pequeños reinos guanches. Sin embargo las fuerzas militares de la Corona de Castilla bajo el mando del Adelantado ("gobernador militar") Alonso Fernández de Lugo, sufrieron una derrota a manos de los guanches en la primera Batalla de Acentejo en 1494. Los guanches, superados por la tecnología y por las nuevas enfermedades a las cuales no eran inmunes, cayeron frente a las tropas de la Corona de Castilla el 25 de diciembre de 1495.
Como en el resto de las Islas, los aborígenes fueron esclavizados y una buena parte de la población indígena sucumbió a las enfermedades importadas, al mismo tiempo que los inmigrantes provenientes de protectorados del Imperio Español (Portugal, Flandes, Italia, Alemania) se asentaban en la isla. Los bosques de pino canario de Tenerife fueron cortados para dejar paso al cultivo de la caña de |
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